En la Jornada “Cáncer y medios de comunicación hacia una correcta información”, organizada en el marco del 8º Congreso del Grupo Español de Pacientes de Cáncer (GEPAC), se ha hablado sobre el tratamiento que está enfermedad tiene en los medios de comunicación. Me ha resultado muy interesante acercarme a este tema no ya solo como periodista sino como familiar de una enferma de cáncer y como lectora, radioyente y telespectadora.
El director general de GEPAC, Víctor Rodríguez, resumía la intención de este colectivo pidiendo un “buen uso de la palabra cáncer” y destacando que aunque el tratamiento de la enfermedad en los medios de comunicación ha ido cambiando -y eso ayuda a los enfermos-, los periodistas debemos tener en cuenta el daño que “causa un mal titular o una noticia sobre una falsa expectativa de un avance científico”.
En primer lugar, estoy totalmente de acuerdo con el objetivo del GEPAC de que se llame a la enfermedad por su nombre no por eufemismos que, en mi modesta opinión, no aportan una información clara y precisa al ciudadano. El cáncer ya no es sinónimo siempre de muerte y admite otros finales más felices. Esta posición que ha ido variando, afortunadamente, a lo largo de los últimos años tiene que trasladarse a nuestra forma de contar las cosas y a nuestro lenguaje habitual. Así, no hablaremos de “las largas y penosas enfermedades” u otro tipo de circunloquios que, insistó, lo único que siembra es el desconcierto. ¿Qué es una larga y penosa enfermedad?: ¿cáncer, alzheimer, fibromialgia, EPOC, artrosis reumatoide, una enfermedad rara….? No lo tengo claro. ¿Alguién lo tiene?.
Pero quizá lo que más me ha llamado la atención es el otro objetivo que se ha marcado la GEPAC y que es conseguir eliminar la cuarta acepción de la palabra cáncer en el diccionario de la RAE (Real Academia Española).
Cáncer:
Y es que no les gusta que se asocie la palabra cáncer con una lacra social o un hecho destructivo. Curioso ¿verdad? Estoy segura que no soy la única que nunca había pensado que utilizar esta acepción pudiera molestar a alguien.
En este sentido, la introducción de la intervención de la presidenta de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España), Elsa González, fue clarificadora, por lo menos para mí, ya que vino a reconocer que cuando hace dos años la GEPAC empezó tener contactos con la Federación de Periodistas y les pidieron que no se utilizara la palabra cáncer con connotaciones negativas le supuso también una novedad.
Lo que esta claro, según sus propias palabras, es que “nuestro trabajo tiene consecuencias sociales” y que mientras, paradójicamente, “utilizamos eufemismos para referirnos al cáncer” no tenemos ningun reparo en utilizar esta palabra como “sinónimo de destrucción”. Por ello, recordó las máximas de ética y técnica como valores universales del Periodismo.
Interesantes fueron también las diferentes reflexiones que fueron produciéndose a lo largo de la jornada por parte de Ana Vallejo, del área de Comunicación de GEPAC, o Alfonso Aguarón, también de GEPAC del área de Relaciones Internacionales.
El debate en el que participaron los periodistas Juan Ramón Lucas, María Manjavacas (de la SER), Alipio Gutiérrez (Presidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud) y Elsa González así como Diego Villalón, director del Área Psicosocial de GEPAC, y Ana Vallejo, fue avanzando algo más en la idea de normalizar el tratamiento de la enfermedad del cáncer en los medios de comunicación. Hubo algo más de confrontación de opiniones, lo cual enriqueció el diálogo entre las partes y permite poner de manifesto que todavía quedan cosas por hacer en el campo de la normalización de la enfermedad y, desde mi punto de vista, hay determinadas expresiones que a algunos no les gustan y que entran más en el terreno de la susceptibilidad personal que en el de una correcta utilización del lenguaje. De cualquier forma, es interesante conocer las diferentes sensibilidades al respecto.
El debate en el que participaron los periodistas Juan Ramón Lucas, María Manjavacas (de la SER), Alipio Gutiérrez (Presidente de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud) y Elsa González así como Diego Villalón, director del Área Psicosocial de GEPAC, y Ana Vallejo, fue avanzando algo más en la idea de normalizar el tratamiento de la enfermedad del cáncer en los medios de comunicación. Hubo algo más de confrontación de opiniones, lo cual enriqueció el diálogo entre las partes y permite poner de manifesto que todavía quedan cosas por hacer en el campo de la normalización de la enfermedad y, desde mi punto de vista, hay determinadas expresiones que a algunos no les gustan y que entran más en el terreno de la susceptibilidad personal que en el de una correcta utilización del lenguaje. De cualquier forma, es interesante conocer las diferentes sensibilidades al respecto.
Por ultimo, me gustaría destacar como un punto de acuerdo de los participantes la importancia de ser precisos en el lenguaje y la necesidad de que el decálogo –que ya existe- sobre del buen tratamiento informativo de la enfermedad se utilice en los medios.




