Hace unos años un anuncio de la Coca-Cola marcó tendencia con su famoso “para los altos, para los bajos, para los que lloran, para los que rien……”. No me acuerdo bien de lo que decían exactamente, pero todo valía, el caso era que la Coca-Cola tenía que ser la bebida para todos….
Me acuerdo ahora de este anuncio por el reciente anuncio –valga la redundancia- que el presidente Mariano Rajoy ha hecho en el debate sobre el estado de la nación sobre los incentivos a la contratación de parados de menos de 30 años. Y he pensado “y para los de más de …….”.
Aún reconociendo que el desempleo de los menores de 30 años es especialmente sangrante en nuestro país en comparación con el resto -y recuerdo, en este sentido, un estudio que hizo el extinguido Consejo Económico y Social de Castilla-La Mancha ya en 2011 con datos más que preocupantes,-no puedo evitar pensar en que el paro entre los mayores de 30 es muy importante y preocupante también.
Para muestra un botón. La última estadística de la EPA del año 2012, que esta misma semana (21 de febrero) ha salido en términos de medias anuales, recoge que de los casi seis millones de parados que hay en España el mayor tramo de ellos se encuentra entre las edades de 30-34 años (845.400), no por mucho respecto a los del tramo 26-29 (822.500) pero esa es la realidad. Y se van a quedar fuera de los incentivos.
Me parecen bien todo tipo de medidas que ayuden a crear empleo, pero en estos momentos, lamentablemente todos los colectivos necesitan una ayudita y son muchos los que se quedan fuera.
Lo malo o lo bueno, según se mire, de las estadísticas es que se pueden abordar desde muchos puntos de vista y analizando la EPA desde la perspectiva de la tasa de paro por edades, la cosa cambia bastante. Sí, la tasa de paro de los jóvenes entre 16 y 19 años es del 72,65% y a medida que subimos en edad va descendiendo, como se puede apreciar en el siguiente cuadro.
Las valoraciones ya las hacemos cada uno pero, desde mi modesto punto de vista, los mayores de 30 años suelen tener mayores cargas familiares que los menores y si nos preocupa, y mucho, que nuestros jóvenes sean ni-nis, no puede preocuparnos menos que nuestros adultos no puedan pagar sus facturas ni ayudar a que sus hijos, que ya son jóvenes, puedan seguir estudiando y tengan que pasar directamente a engrosar las listas del paro.
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