Estupor, mala leche, cabreo vulgaris o como lo queramos llamar (que para eso tenemos una lengua tan rica y llena de matices como el castellano) me produjo escuchar hace un mes al consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha diciendo que era un “alarde” que las listas de espera sanitarias no fueran tan extensas con el anterior Gobierno regional como lo son ahora.
Mi primera reacción fue preguntarme a mí misma, “¿ha dicho alarde?”, ¿qué entenderá este hombre por alarde?” Porque decir que es un “alarde” que a uno le operen en tiempo y forma y no esperar los 81 días que creo que, según los últimos datos de listas de espera tardarían ahora, me parece un auténtico despropósito y más cuando te estás refiriendo a un servicio que se presta a los ciudadanos.
Pero no pude menos de irme al diccionario de la RAE y veo que alarde es, entre otras cosas, “ostentación y gala que se hace de algo”. Creo que ésta es la acepción que el intentaba usar, porque el resto de significados se refieren a desfile militares y otros temas. Y veo que al consejero se le escapa, no se si intencionadamente o no, un pequeño matiz y es que ese “alarde” que él utilizaba como en tono despectivo y que a mi me sonó fatal, era bueno para la población. Sí, al final una cosa no quita para la otra y algo puede ser un “alarde” y puede ser bueno, porque el significado semántico de la palabra es el que es y la connotación la ponemos nosotros. El, por su lado, y yo por el mío.
De cualquier forma, creo que no utilizó correctamente la palabra porque se supone que el trataba de justificar la situación actual de listas de espera más largas comparándola con la anterior y a mi no me aporta nada que antes fuera un “alarde”, a mi me resultaría más comprensible que dijera que no cuenta con fondos suficientes como el anterior Gobierno para seguir alardeando. Porque al final, la forma se come al fondo. No es tan importante presumir o no de hacer algo, sino que lo importante es haberlo hecho y punto, por lo menos para mi.
Pero sigo con la semántica, y aquí ya no busco la palabra en la RAE porque es superior a mis fuerzas. La última frase para enmarcar del consejero Echaniz: Las medidas que se están tomando en sanidad son “inteligentes”. Toma ya…..Mira, no sé que acepción tendrá la palabra inteligente aquí, pero si no está ligado con un recorte económico puro y duro, no me vale, no señor. Dígale que es “inteligente” al ciudadano que no llegue a tiempo al servicio de urgencias que le toque ahora….¿Dónde está la inteligencia?.
Vale, hemos despertado del sueño: no somos ricos para poder permitirnos los servicios que teníamos hasta ahora (como también se empeñan en repetir ustedes continuamente), pero no nos digan que hay medidas “inteligentes” y “alardes”. Use el sentido común y el diccionario.
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