viernes, 11 de enero de 2013

Justicia Des-ajustada


Siento de una forma bipolar, entre la satisfacción y la decepción, el anuncio de que la Junta de Tratamiento de la cárcel de Segovia propone hoy, 10 de enero de 2013, el tercer grado para el dirigente de Nuevas Generaciones del PP, Angel Carromero, tras el triste episodio que le ha tocado vivir en Cuba el pasado verano. Es conocido este, cuanto menos, extraño suceso que Carromero ha sufrido en sus carnes y que ha despertado muchas críticas sobre la forma en la que se ha desarrollado. (Vamos a dejarlo ahí, no quiero meterme en honduras…..)
Por tanto me parece bien que una vez en España se decida ir dando pasos para su excarcelación, puesto que, desde mi punto de vista, no es un delincuente peligroso y que le metan en la cárcel por un accidente de tráfico en el que, digan lo que digan, ha habido muchas dudas sobre la forma en la que se ha producido no me parece justo.
Pero también me pregunto si hubiéramos corrido la misma suerte cualquier español que hubiéramos protagonizado un suceso similar o si es necesario ser dirigente de un partido político para que se agilicen los trámites.
Porque no hay que olvidar que este suceso pasó en el verano y ya a finales de diciembre, Carromero ha llegado a España, por lo que su pesadilla en la cárcel cubana no ha llegado a los seis meses. En este punto, me viene a la memoria el caso de un español (Oscar Sánchez) que fue confundido en Italia con un narcotraficante y que ha estado unos 20 meses en la cárcel condenado por delitos que había hecho otra persona y mucho de ese tiempo que ha estado en la cárcel sabiéndose a ciencia cierta que estaba en la cárcel por error. La burocracia -no sé si italiana, española o ambas- hizo que este hombre estuviera en la cárcel mucho tiempo, insisto, sabiéndose a ciencia cierta que no era el delincuente, pero no se agilizó su vuelta a España. Volvió el año pasado a tiempo de pasar las Navidades en su casa, gracias a la presión que fueron haciendo su familia, vecinos y amigos, sino, allí seguiría. Y este es solo un caso, porque, lamentablemente, hay más ejemplos de justicia que no es justa.
Como dudar es bueno, me pregunto ¿si este hombre hubiera tenido buena relación con las personas que gobiernan y negocian diplomáticamente estas cuestiones, hubiera tardado tanto tiempo en salir de la cárcel?. Y es que en el fondo, no dudo de que la justicia no es igual para todos y por eso el sentimiento bipolar que me invade. Me alegro por Carromero, pero me entristece la diferencia de trato cuando todos tenemos que ser iguales ante la ley y la Justicia no se ajusta siempre a lo que realmente es justo, valga la redundancia.

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