martes, 1 de mayo de 2012

La travesía del desierto

Creo que fue en el año 2009 cuando empecé a utiliza la expresión "la travesía del desierto" para referirme a esta etapa que estamos viviendo. Entonces -creo recordar- que se hablaba de que ibamos a pasar dos años malos desde el punto de vista económico, pero luego iriamos remontando y, se suponía, que en pleno 2012, fecha actual, estaríamos ya fuera de toda crisis. No se sabía muy bien si muy fuertes o muy débiles, pero de cualquier forma, peor que en la época de bonanza de este siglo XXI.
Tres años después hemos vuelto a entrar en recesión, eso es lo que se deduce de los últimos datos del INE, con una caída del PIB de tres décimas en el primer trimestre del año y un paro al alza desde ya no sé cuando. Superamos con creces los cinco millones y medio de parados y nuestro actual Gobierno no descarta que el paro siga subiendo durante toda su legislatura, es decir hasta el 2015. ¡Panorama desolador, donde los haya!.
En fin, a Europa, en general, no le va mucho mejor, aunque seguro que algo mejor sí, porque como ya he dicho en otras ocasiones somos los campeones del paro y eso es malo, malísimo y, además, da igual que se haya aprobado por mayoría del PP una reforma laboral leonina que supone perder derechos para los que ya trabajan y todo a costa de revitalizar el empleo, pero ni aún así...
Y este punto, me vuelvo a plantear ¿cual es la travesía del desierto ahora? ¿cuántos años va a durar? y si resulta que la travesía del desierto ya no va a ser transitoria, ya no va a ser un tiempo más o menos largo por el que debamos de pasar, sino que nos vamos a instalar en el desierto de por vida, definitivamente......
El otro día, leía en el EL PAÍS una noticia descorazonadora y en la sección de Internacional. No era de guerra, como suelen ser las noticias descorazonadoras en internacional, era de economía y de sociedad diría yo. Estaba en una página par y yo creo que se merecía la impar. Se títulaba "La crisis cercena vidas en Italia" y su autor Pablo Ordaz subtitulaba con un aterradora descripción de la situación: "Cada día un pequeño empresario y un trabajador se quitan la vida agobiados por las deudas y la falta de expectativa para superar las dificultades".
Decía el autor que la palabra suicidio es una palabra prohibida en sociedades católicas como la italiana y la española, incluso en los medios de comunicación....Sin embargo, al señor Monti no le había quedado más remedio de hablar del coste en vidas de la crisis....Decía muchas más cosas, pero, en resumen, la noticia me impresionó mucho y no paro de pensar en si el desierto en el que nos vamos a instalar incluye también la desaparición de personas de esta forma tan callada y tan terrible.

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