La semana pasada una noticia relacionada con la Comunidad Autónoma de Extremadura saltó a la actualidad nacional, lo cual me extrañó bastante porque no es normal que una noticia de la dimisión de un modesto consejero sea noticia nacional. Pero bueno, el caso es que lo fue y lo fue porque el consejero en cuestión ejercía su profesión de médico unas cuántas horas a la semana en el país vecino de Portugal, compatibilizándolo con su cargo de consejero, que se supone que es totalmente incompatible, porque un consejero tiene que dedicarse a tiempo completo a su cargo. Y, también, porque además existe una Ley de Incompatibilidades de cargos públicos.
No pude por menos de sorprenderme de tamaña imprudencia por parte del personaje en cuestión y me pareció lógico que la noticia hubiera traspasado el límite regional por lo inédito del caso. Vamos que me pareció una noticia más propia de la sección de sucesos (cosas que pasan) que de la de política (políticos que no se enteran porque son tontos o porque se lo hacen). Pero, al cabo de 24 horas más o menos, volví a sorprenderme de nuevo porque el delegado de Gobierno, también de Extremadura, dimitía de su cargo por incompatibilidad de su cargo con ser titular de una farmacia, y llevaba el tío unos cuatro meses incurriendo en este incompatibilidad. Y antes de que acabara el día dimitía una directora general de Infraestructuras y Transportes porque su marido era accionista de una empresa que era contratista de la Comunidad Autónoma.
Y yo me decía, es qué no sabían que existían una serie de incompatibilidades entre un cargo público y la actividad privada, -si lo tiene que saber hasta una auxiliar administrativo de cualquier administración que en su temario de oposición tiene que aprenderse que existen una serie de incompatibilidades entre ciertos cargos.- Y digo más, es qué nadie de su entorno lo sabía, es qué su partido no les pudo asesorar en este sentido. Deduzco, rápidamente, que no, que no lo sabían, porque en el momento que uno dimitió, se debieron de dar cuenta y lo mirarían y resulta que tenían más de uno en esa situación inédita de incompatibilidad.
“Nunca es tarde si la dicha es buena” y el error les hará aprender a todos los que no sabían, aunque también “el desconocimiento de una ley no exime de su cumplimiento”. ¿Y esto no tiene multa o sanción?.
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