21-N. Se desveló la incógnita. El PP ganó por goleada (186 escaños) y el PSOE no pudo salvar la cara (110). Obviamente, la incógnita no era quien ganaba, sino la diferencia. Y ha sido mucha, demasiada, para mi gusto. Sí, creo que ese resultado no favorece que el nuevo Gobierno sea humilde, conciliador y dialogante. Que un partido gobierne en mayoría tiene sus ventajas- y cuando digo ventajas, me refiero para los ciudadanos, en general- y es que no tiene que "pagar" peajes a otras formaciones políticas, casi siempre nacionalistas, que intentan sacar tajada de la privilegiada posición que tienen con la Ley D`hont. (cómo si no explicar que CIU sea la tercera formación con más diputados (16), cuando IU y UPyD tienen más votos. Pero esa es otra historia).
No obstante, también pienso que un partido gobierne con esta mayoría tiene un importante peligro y es que crean que tienen "patente de corso" para todo y, lo digo ya, que cuando empiecen a tomar medidas antipopulares ejerzan esa patente con total descaro y justificación diciendo aquello de "los ciudadanos me han dado mayoría para esto". Yo creo que no, yo creo que los ciudadanos cuando votamos no sabemos realmente si el partido al que votamos tendrá mayoría absoluta o no y, por tanto, si en ese momento supieramos todo lo que está por pasar en los siguientes cuatro años nos pensariamos mucho más el voto.
No quiero con ello desmerecer la victoria del PP. Ha ganado, sí, pero que no se nos olvide que ha sido en una coyuntura muy concreta, como siempre por otro lado. Por eso intentar obviar que si no padecieramos la situación económica que padecemos, los resultados hubieran sido otros, me parece poco serio. Puede que los resultados hubieran seguido dando la victoria al PP, pero no por 76 escaños de diferencia. Seguro que no.
Así que, por favor: gobiernen con mayoría, sí, pero con humildad y pensando en lo mejor para todos. Sabemos que el margen de actuación es reducido, pero esperemos que el hecho de que Rajoy comparta ideología con Merkel pueda darnos algun respiro.
Cierro con unos datos económicos que el domingo incluia El País sobre La crisis de los noventa y la Gran recesión, en un artículo de Alejandro Bolaños, que pone negro sobre blanco la situación a la que se enfrenta el nuevo Gobierno del PP y a la que se enfrentó en el 1996.
La tasa de paro en los noventa llegó al 24,1, concretamente en el año 1994. Ahora estaremos en torno al 21,2. La deuda pública llegó en el año 1996 al 68,2%. Ahora estamos en torno al 65,9% y se prevé que lleguemos al 71% en 2012. El déficit público llegó al -6,6% del PIB en 1995 y ahora estamos en torno al -9,3% con previsión de bajarlo al -6,6% en 2012. Y la prima de riesgo superó los 503 puntos el pasado viernes, mientras que en 1992 llegó a ser de 670.
Hay que hacer la salvedad de que en los años 90 no teniamos euro y podiamos "jugar" con nuestra propia moneda. Ahora no, ahora hay que pedirme permiso a Merkel.
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