No recuerdo ya muy bien si en el caso del libro, la pregunta indiscreta era por la edad o por el peso, pero creo que no era por el sueldo porque el libro era más bien de mujeres-florero que no trabajaban, tenían maridos ricos y ellas eran guapas y atractivas. Una sociedad un tanto trasnochada en relación con la actual, creo yo.
Me ha venido este pasaje a la memoria, a raíz de la pregunta que un lugareño de un pueblo de Castilla-La Mancha le hizo a la presidenta de esta región a bocajarro este verano sobre cuánto dinero ganaba. A lo que ella contestó que menos que su predecesor.
Lo primero que pensé fue que realmente a Cospedal le daba vergüenza decir el dinero que ganaba, a pesar de que es un dato público pero, por mucho que digan, no fácilmente accesible. Lo segundo fue que -como siempre cada vez que le preguntan por fondos públicos- tenía que sacar a relucir a Barreda y dejarlo mal, aunque no venga a cuento. Y lo tercero que pensé fue en este libro y que, quiza, a Cospedal responder con una cifra le pareció poco fino y prefirió hacerlo en plan jeroglífico. Lo que pasa es que, a estas alturas de nuestra democracia, que tengamos que andar con estos acertijos es un tanto trasnochado, tanto como ese libro al que hago alusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario