“La mujer del cesar no solo deber ser honrada, además debe parecerlo”. Este frase clásica, atribuida a Julio Cesar, es un claro ejemplo de la importancia de las formas y las apariencias, pero también, desde mi punto de vista, de que tanto la mujer como el propio cesar deben ser honrados y parecerlo.
Pero, a veces, resulta que se es “honrado” o dicho de otra forma, es posible que se esté cumpliendo la ley, pero la situación es tan escandalosa que no lo parece. Esto, en cierto modo, es lo que le ha pasado al presidente del Consejo General del Poder Judicial y presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, con sus famosos viajes a Málaga a cargo del CGPJ, incluido el pago del hotel y la manutención. Realmente creo que no ha sido honesto, y aporto como prueba el Real Decreto 462/2002, de 24 de mayo sobre indemnizaciones por razón de servicio, en el que se regula de forma meticulosamente clara lo que un funcionario o personal de las Administraciones y de la carrera judicial y fiscal incluida, puede cargar a cargo (valga la redundancia) de las arcas públicas en el desarrollo de su trabajo. No sé si los altos cargos están en tan alto lugar (no por motivos éticos y morales, desde luego) que se salen de esta norma pero es posible, ya que hay cosas que, lamentablemente, me están dejando de sorprender desde hace algunos años.
No obstante, y en caso de que al final sea cierto que este Real Decreto no afecta a Divar, no parece nada honrado decir, cuando le han pillado, que es una “miseria” por lo que se le acusa. Gastarse la “pasta” que se ha gastado en hacer supuestamente su trabajo e ir “sisando” dinero a las arcas públicas no es nada edificante para un señor que tiene el sueldo que tiene y, que digo yo, que podría pagarse sus propios hoteles, cuando decide -por ejemplo- pasarle al Consejo un viaje de cuatro días de alojamiento y manutención en Puerto Banús, para un acto del Bicentenario de las Cortes de San Fernando, Cádiz, que se celebra un solo día y en unas determinadas horas, según informa hoy El País.
Esta claro que mi concepto de la miseria y el suyo no es el mismo. Y si de ponerme a su altura se trata, creo que la “miseria” la comete él, al no pagarse sus gastos personales de su propio bolsillo, cuando, además, tiene un sueldo con el que se lo puede permitir. Seguro que los 13.000 euros de la “sisa” que supuestamente ha hecho, a él le parecen “miserias” (será según su sueldo), pero para un buen número de españoles es casi que le toque un premio.
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