martes, 31 de enero de 2012

La "valentía" de la opinión anónima


Como periodista defiendo a ultranza la libertad de expresión. Creo que es un derecho fundamental de todas las personas el poder decir lo que se piensa sin que sea delito o tenga que pagar una multa por esta osadía de utilizar el derecho a expresarse libremente. Todo ello, obviamente, salvaguardando el respeto a los demás y teniendo muy en cuenta que mi defensa de la libertad de expresión no justifica la libertad de insulto, de infamia y, sobre todo de la apología sobre determinadas materias sensibles en nuestro país o en cualquier país civilizado.
Dicho todo esto, estoy totalmente en contra de las comentarios anónimos de las noticias que aparecen en los medios digitales, en los que se pone verde, se insulta, se inventa, se tergiversa …con unos comentarios que se amparan en el anonimato y en el que no se sabe el autor de tanta bilis y tanta desinformación. Insisto, creo profundamente en la libertad de expresión y creo que los lectores de un medio de comunicación pueden dar su opinión, pero con nombres y apellidos y dando la cara.
Cualquier medio de comunicación que se precie cuando recibe un anónimo no lo publica. La primera lección del periodismo responsable dice que lo primero que hay que hacer cuando tienes constancia de que ha pasado algo o alguien te chiva una suculenta noticia es “contrastar las fuentes” y un profesional se encarga de hacerlo y más si la noticia es polémica. Si se comprueba que lo que ha llegado a la redacción es cierto, para adelante….si no, no se publica. Otra cuestión es cuando la fuente informativa da su nombre y apellidos y sus declaraciones tienen un dueño. Ahí, el periodista no siempre comprueba lo que dice pero tampoco tiene la obligación ética de hacerlo puesto que si la persona que lo cuenta da la cara, la responsabilidad de lo que diga es suya.
Sin embargo, cuando el que dice algo es un anónimo comentarista nadie se encarga de contrastar y puede decir la “burrada” que quiera y el medio que sustenta este comentario está amparándolo y está dando cobertura a un “valiente” opinador y la responsabilidad viene a ser del medio. Esta actuación no es la del espíritu de libertad de expresión recogido en nuestra Constitución. No creo que nadie que lo piense seriamente defienda esta forma de opinar como el ejemplo de libertad de expresión, porque se cae por su propio peso.
Hace ya más de un año, saltaron a la palestra dos casos extremos de esta “valiente opinión” en esos “inocentes comentarios”. Uno fue sobre la entonces portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Isabel Rodríguez, y otro sobre la presidenta del PP de Castilla-La Mancha y hoy también presidenta de esta Comunidad Autónoma, María Dolores Cospedal.
Seguro que muchos lo recuerdan. En el primer caso, venía a justificarse una violación de la portavoz del Gobierno no por guapa sino para hacerle daño -no sé que tipo de opinión es esa pero estoy segura que no está amparada por el derecho a la libertad de expresión más bien es la libertad de ofensa la que está representando-. En el segundo caso, creo recordar que se hacía alusión a que el hijo -un menor- de Cospedal se pusiera enfermo para que su madre tuviera que ocuparse de él y no de Castilla-La Mancha. Ridículo, si no fuera por lo que en el fondo está denotando el odio contra una dirigente política. Está claro que los “valientes opinadores” no son exclusivos de uno u otro bando, están en todos, y yo creo que hay que ponerle algún coto al campo pero, sobre todo, que no se quiera justificar así la libertad de expresión.
Opinión sí, toda la que quieran los lectores, pero con responsabilidad, haciéndose responsable de ella quien se lo tenga que hacer, nada de anonimatos, nada de insultos y nada de ofender por ofender. El que quiera ver en eso una censura es que no entiende nada del sistema democrático y para todos de los que se dotó este país hace ya más de 30 años.

jueves, 19 de enero de 2012

In memoriam

El último día hábil del Consejo Económico y Social de Castilla-La Mancha fue el 28 de diciembre de 2011. Día de los Inocentes. Supongo que es una mera coincidencia, pero en ocasiones estas coincidencias además de un argumento literario en una “modesta” columna sirven para la reflexión. Una reflexión que me lleva a afirmar -y viendo lo visto y lo que esta cayendo y está por caer- que está crisis se está llevando por delante a muchos “inocentes” y en Castilla-La Mancha el CES y el Defensor del Pueblo han sido algunos de estos.
Como seguro que la mayoría de los españoles conocen, el Día de los Inocentes se celebra la matanza de aquellos niños inocentes que tuvieron la mala suerte de nacer en los mismos días que Jesús de Nazaret y que un cruel rey, Herodes decidió matar indiscriminadamente para deshacerse del Mesías.
Veintiún siglos después se siguen matando “inocentes” por motivos que no se entienden, pero que algunos intentan justificar con argumentos anodinos y sin ninguna base. En el caso del Consejo Económico y Social de Castilla-La Mancha, cualquiera pensaría que su cierre se debe a que ha sido el causante de la crisis en esta región -puesto que ni el nacional, ni otros regionales han desaparecido-, pero como esta apreciación se cae por su propio peso, digamos que el CES es inocente de este cargo.
Otro motivo para su cierre podría ser el gasto que supone para unas arcas regionales en estado de déficit excesivo. Argumento este esgrimido por sus verdugos. Pero cuando se analiza que su último presupuesto ha sido de 1,1 millón de euros y que, aunque no lo sé con seguridad, lo más lógico es que no se haya gastado del todo en 2011, puesto que ante el eminente cierre se decidió no realizar algunas de sus actividades habituales, como el fallo del Premio de Investigación a Tesis Doctorales o algunas jornadas para la presentación de estudios e informes, también se ve que este no era un argumento de peso para la terrible sentencia. Por si hubiera alguna duda de que el gasto no era un delito merecedor de tamaño veredicto, también hubo una proposición al respecto por parte de los sindicatos UGT y CC OO para reducir al máximo su gasto y dejar un CES -por los menos en estos difíciles años de crisis- que funcionara con menos dinero, alrededor de 500.000 euros. Pero como ese no era el motivo, ni tan siquiera el juez de este particular juicio se digno a estudiar el alegato de la defensa.
Alea jacta est. Sí, la suerte ya estaba echada. Había que ahorrar y era necesario empezar por el CES y el Defensor del Pueblo, pero si fueramos tan demagógicos como los que han ejecutado este cierre, diríamos ahora que, bueno “muerto el perro, se acabo la rabia” y, por tanto, cerrado el foco de gasto, se acabo la crisis. ¿no?. Parece que no va a ser tan fácil porque realmente el cierre de estas dos instituciones poco solucionan al déficit de las arcas regionales.
Otro argumento que también se ha querido dejar caer es si es útil o no es útil y, a través de esta idea, se han tergiversado datos sobre su trabajo e incluso algunos columnistas se han atrevido a decir hasta que no sirve para nada y, claro, yo lo primero que me planteaba cuando leía eso de que el CES no le servía para nada al columnista en cuestión era que, a él, personalmente no le tenía que servir, sino que sus dictámenes e informes debían resultar útiles a un Gobierno para reorientar algunas normas en su fase de elaboración o para dirigir ciertas políticas hacía ciertas necesidades. Lo que sí que tengo claro es que el actual Gobierno no debía de tener mucho interés en tener esa especie de “pepito grillo” detrás de la oreja y, al que además, tenía que mantener económicamente. El Gobierno de España y el de otras Comunidades sí que lo quieren tener y por ello los mantienen a pesar de la crisis. Y para responder a esos columnistas o los valientes opinadores anónimos que niegan la utilidad del CES, les diré aquello de que seguro que a un analfabeto, también le parece muy inútil un libro.
Pero ¿por qué se ha suprimido entonces?. No lo sé, con seguridad. ¿Se podría decir que por antipatía personal de alguien hacia alguien?. Sinceramente, creo que no, sería demasiado infantil y no me pasa por la cabeza que cualquier persona que haya superado los 20 años ( y ya doy un margen) siga manteniendo esa antipatía de la niñez hacia un rival. Lo que si se me ocurre es que pueda ser por antipatía a ciertos colectivos que integraban el CES, aunque sigo pensando que un Gobierno que se precia de ser el gobernante de todos (los que le han votado y los que no) no debe mantener esas rencillas propias de bandas de macarranas.
El caso es que a partir del 28 de diciembre de 2011, Castilla-La Mancha es la única comunidad autónoma que no tiene un órgano de participación de sindicatos, empresarios y otros colectivos sociales en las decisiones económicas y sociales que vaya tomando su Gobierno. Un Gobierno demasiado preocupado en destruir para salir de la crisis, cuando quizá lo que debería hacer es ocuparse en salir de la crisis construyendo y con la ayuda de todos, también de los sindicatos, por qué no.